Anglo American sobre Quellaveco: “Nos beneficiamos de un considerable apoyo de la comunidad local y el Gobierno”

Anglo American sobre Quellaveco: “Nos beneficiamos de un considerable apoyo de la comunidad local y el Gobierno”

El proyecto cuprífero Quellaveco, acantonado en la región Moquegua, aguarda su oportunidad. Recientemente, Mark Cutifani, director ejecutivo de Anglo American, la accionista mayoritaria, dejó una ventana abierta a la interpretación al dirigirse a los accionistas.  “Este es un proyecto de clase mundial con una importante dotación de recursos”, declaró en Londres, para luego añadir que las posibilidades de concretarse el prospecto minero son mayores hoy que ayer. “Es importante destacar que hemos eliminado significativamente el riesgo del proyecto al asegurar los permisos principales y que nos beneficiamos de un considerable apoyo de la comunidad local y del Gobierno”, sostuvo este ejecutivo de origen australiano, que llegó a la cúspide de la empresa para poner orden, deshacerse de activos poco rentables y concentrarse en la explotación de metales básicos y preciosos con buenas perspectivas.

Hasta el momento, Quellaveco ha logrado cerrar las contrataciones con Engie Energía Perú (en marzo) y el Consorcio GyM Stracon (en abril) para ciertos trabajos relacionados con la logística. Anglo American, que tiene el 81.9% del proyecto Quellaveco, busca un socio para compartir el riesgo. El más firme candidato para aliarse con Anglo American en esta aventura es Mitsubishi Corp. El Financial Times fue el primero en informar que esta pretende elevar su posición de 18.1% a 30%. Ahora bien, interesados en unirse también son Rio Tinto, BHP Billiton y la misma Southern Copper.

Anglo American ha presentado una Modificación del Estudio de Impacto Ambiental (MEIA) de Quellaveco al Ministerio de Energía y Minas. La empresa desea reconfigurar las instalaciones auxiliares y adicionar depósitos de material excedente.

La decisión de mantener aún entre su cartera de proyectos al yacimiento Quellaveco es estrictamente financiera (y financiera también su postergación). Las dos razones por las que la empresa con sede en Londres no vendió de buenas a primeras este proyecto cuprífero son: 1) los trámites para el inicio de su construcción ya han sido culminados y 2) el actual precio del cobre. En enero del 2011, la libra de cobre, en la Bolsa de Metales de Londres,  superaba los cuatro dólares. Para el 2013, su precio descendió hasta bordear los tres dólares.  A comienzos del 2015, el nuevo equilibrio que alcanzó la libra del metal rojo se ubicó en los 2.5 dólares. Y para este año se espera que la libra del metal se mantenga en los 2.6 dólares y hasta alcance los tres dólares con una economía china creciendo a más de seis por ciento trimestrales y con un EE UU deseoso de invertir millonadas en infraestructura (aunque con ciertas reservas dada la última campaña del presidente Trump y su “Buy American”).

De alcanzarse este nuevo punto base, mineras como Codelco, que han elaborado su presupuesto anual con 2.26 dólares la libra, celebrarían con champaña a finales de año. A este precio, todos los resultados de las mineras de cobre serán positivos. Y Anglo American, que tiene aprobado el estudio de impacto ambiental de Quellaveco desde el 2000 y que cuenta desde ahora con la licencia social, quiere también ser parte de la pequeña fiesta. O al menos asistir a ella y no perdérsela. Con estos pronósticos, las empresas mineras no van a invertir como locas en cobre, pero sí con mucha precaución.

Hennie Faul, jefe de cobre de Anglo American, en una entrevista en Santiago, dijo que para la empresa “el cobre es uno de los tres commodities clave y nuestro proyecto clave es Quellaveco”, dando con sus declaraciones esperanzas de que el plan minero verá la luz más pronto que tarde. La firma de capitales británicos decidirá el futuro de Quellaveco en el 2018.

Quellaveco

¿Es Quellaveco un elefante blanco para Anglo American? Puede que sí, puede que también sea el proyecto que los mantenga en el juego debido a la calidad del mineral en su mayor mina de cobre en Sudamérica, Los Bronces, en Chile, se deteriora, y siempre una menor calidad del mineral implica mayores costos y esta palabra aterra a Cutifani.

La construcción de Quellaveco debió arrancar en el 2013, pero los precios de los metales se desplomaron y con ellos también el optimismo de los bancos de inversión, que le comenzaron a negar préstamos a Anglo American debido a su alta deuda, cuya reducción ha sido en los últimos años su principal objetivo.

Anglo American recortó su deuda a US$11,700 millones a mediados del 2016 y hasta cerca de los US$10,000 millones a fines del año pasado desde los US$12,900 millones de diciembre del 2015. Para lograrlo, vendió sus activos de niobio y fosfato en Brasil por más de US$1,000 millones y puso en vitrina otros vinculados a la explotación de níquel, hierro y carbón. Pero en ningún momento intentó deshacerse de Quellaveco, proyecto de cobre que se interesó en adquirir la minera Southern Copper, que también opera en el Perú. No de Quellaveco pero sí de Michiquillay, yacimiento minero en Cajamarca que devolvió al Estado peruano en el 2014.

Quellaveco es macroeconómicamente bueno para el Perú (puede suponer un uno por ciento más de PBI) y financieramente excelente para Anglo American. Quellaveco está ubicado a unos treinta kilómetros de la ciudad de Moquegua y a unos cinco kilómetros del poblado más cercano. De Quellaveco, a juicio del country manager de Anglo en el Perú, Luis Marchese, saldrán para los mercados internacionales más de 200,000 toneladas de cobre fino anualmente y por casi tres décadas.

Quellaveco está a más de 3,000 metros sobre el nivel del mar, en el distrito de Torata, provincia moqueguana de Mariscal Nieto. El área de explotación es de cuatro kilómetros a la redonda y la profundidad del tajo abierto será de 400 metros o más. Para desarrollar la mina, deberán desviar el río Asana. Para tal efecto Anglo American construirá un túnel de siete kilómetros  por el que el caudal del río transcurrirá hasta ser devuelto a su cauce normal cientos de metros más abajo. Próximo al tajo abierto estará el depósito de roca estéril. En tanto, la planta concentradora se ubicará a cuatro kilómetros de la zona de explotación del mineral.

La operación de Quellaveco utilizará el agua del río Titire y no del Asana. El agua del Titire contiene cantidades de boro que no se recomiendan para el consumo humano. Con una bocatoma de más de 80 kilómetros de largo, la mina se abastecerá de unos 0.7 metros cúbicos de agua por segundo. Como el caudal de un río no siempre es constante debido a las temporadas altas y bajas, Anglo American también construirá una represa en el río Vizcachas para acumular el agua de las lluvias que se utilizará para cuando falte caudal en el Titire, que es un afluente del río Tambo.

  Cutifani

Hasta antes del 2013, todo era sonrisas amplias y alegría en la sede central      de la minera Anglo American, en Londres. Luego, con el transcurrir de los meses esas sonrisas se fueron estrechando hasta dibujarse en los rostros de los empleados y accionistas de la empresa ya no muestras de alegría, acaso de conformidad, sino molestia y hasta hartazgo. El precio de los metales y de otras piedras preciosas que Anglo American extraía de más de sesenta países del mundo estaba cayendo, las huelgas en sus operaciones eran constantes así como los sobrecostos y demoras de los proyectos, y su deuda en los mercados internacionales, luego de una violenta estrategia de expansión, aumentaba.

A la cabeza de Anglo American estaba entonces Cynthia Carroll, que renunció al cargo de presidenta ejecutiva de la minera en octubre del 2013, por los malos resultados y bajos rendimientos obtenidos en años precedentes. En otras palabras, los accionistas, que apuntan siempre a la mayor rentabilidad en el más corto plazo, no estaban conformes con sus progresos. En esas circunstancias llegó para reemplazarla Mark Cutifani, veterano australiano proveniente de la gestión de AngloGold. El día que se anunció oficialmente la llegada de Cutifani, las acciones de Anglo American escalaron dos por ciento en el mercado bursátil.

El mercado recibía con los brazos abiertos a Cutifani, de quien esperaban que se impusiera ciertos objetivos: evaluar los activos de la empresa, deshacerse de los que no aportaban altos rendimientos y conservar los valiosos, reestructurar la cartera de inversiones y, sobre todo, prudencia al hacer apuestas altas para retirar a la empresa de ese lugar vulnerable en el que se ha colocado al depender demasiado de los oscilantes commodities.

Anglo American, para sobrevivir en el mercado, ha decidido concentrarse solo en la exploración y explotación de tres activos: diamantes, cobre y platino, e ir retirándose progresivamente del negocio del papel, de la explotación de mineral de hierro, de la venta de oro, del cuidado de vides, de la producción de vino y del abastecimiento de carbón. Una de los más recientes anuncios de Anglo American, con Cutifani a la cabeza, es su programa de desinversión en operaciones de carbón en Sudáfrica. “Esta transacción forma parte de nuestro compromiso de reformar y actualizar nuestro portafolio global de activos”, dijo Cutifani recientemente sobre la venta de minas de carbón en Sudáfrica.

En una entrevista para Telegraph , Cutifani dejó ver las costuras de su decisión de enfocarse en tres activos: cobre, platino y diamantes: porque en los otros campos la empresa no podría llegar a ser líder. Con respecto a la explotación de hierro, dijo, no podría ganarles la puja a BHP Billiton o a Rio Tinto. ¿El negocio del carbón? En un mundo inclinado hacia lo verde, el carbón tiene muy mala reputación. ¿El papel? El planeta es cada vez más digital.

¿El cuidado de vides y la producción de vino? Acaso una aventurilla muy lejos de su core business. De modo que Anglo American, con Cutifani por delante, ha tirado de las riendas de la empresa para dirigirla por un camino menos confuso. “Disciplina” es una palabra que Cutifani repite constantemente.

Autor: Jean Pierre Fernandez (jpfernandez@prensagrupo.com)