Arsénico y boro en el río Tambo (a propósito de lo que dijo la ministra Muñoz): Oswaldo Tovar

Arsénico y boro en el río Tambo (a propósito de lo que dijo la ministra Muñoz): Oswaldo Tovar

El agua que discurre diariamente por los terrenos del valle de Tambo contiene metales pesados que afectan a los cultivos que produce esta zona. Oswaldo Tovar, consultor minero, explicó que, previo a su llegada al valle, el líquido pasa por un región volcánica con varias emanaciones de géiseres que contaminan el agua del cauce con boro, arsénico, entre otros.

Basándose en los datos del Ingemment, describió que en el valle de Tambo existen 44 géisers con emanaciones que van desde 22 hasta 91 °C, bBoro desde 0.8 hasta 48 mg/L, litio desde 0 hasta 28 mg/L, cloruro desde 0 hasta 14,000 mg/L y } sodio desde 0 hasta 9,000 mg/L, «totalizando un caudal de 50 L/s de estas aguas termales vertidas de manera natural a la cuenca y contaminando el agua».

El agua contaminada es usada luego para el riego de los cultivos del valle, que al final también resultan afectados. Un ejemplo de ello es lo que encontró el OEFA en 2017: a través de las muestras obtenidas de los tejidos vegetales de Cocachacra y Dean Valdivia se determinó que las muestras de arroz contenían entre 0.2 y 0.8 mg/kg de arsénico, sobrepasando el límite máximo de 0.2 mg/kg señalado por el Codex Alimentario.

Igualmente, las muestras de aceituna arrojaron un contenido de 0.8 mg/kg de arsénico, sobrepasando el límite de 0.1 mg/kg del Consejo Internacional de Aceitunas.

«Si deseamos exportar ese arroz y esas aceitunas a mercados internacionales, no nos los reciben. Y no por negligencia de los agricultores, sino porque las condiciones naturales del valle son así. La propia agua ya viene contaminada, por lo tanto, la producción también tiene riesgo de estar contaminada», advirtió Oswaldo Tovar.

En opinión del consultor, uno de los efectos del arsénico en el organismo humano es la reducción de la producción de glóbulos rojos (anemia), «y a lo mejor es una de las razones por las que entre 60% y80% de niños menores de 3 años de los distritos de la cuenca como son Cocachacra, Polobaya, Yarabamba, Puquina, Omate, Punta de Bombón, etc., tienen anemia», dijo, respaldándose en las cifras oficiales del Minsa de junio del 2018.

Propuestas

Frente a esta situación, propuso aprovechar la presencia de los géiseres para precipitar las sales de boro (para fabricación de vidrio borosilicato/pyrex) y litio que de ellas emanan (falta hacer los cálculos técnicos y económicos). «Además, con el calor de dichas emanaciones podría generarse energía geotérmica. Justamente esa zona está catalogada por INGEMMET como región geotérmica», recordó.

Asimismo, propuso ubicar la represa de Paltiture aguas abajo ―antes de la aparición de los géiseres― y añadirle un entubado de agua limpia recolectada, con la cual se podrá generar energía hidroeléctrica. «Por cada 1000 L/s y una caída de 1000m se puede generar aproximadamente 8.80 Mw de potencia hidroeléctrica, y con ello co-pagar el tratamiento químico u ósmosis necesaria para tener agua limpia de riego al final de la cuenca de El Tambo», explayó.

Respecto a los suelos ya contaminados del valle (Cocachacra), destacó la necesidad de instalar terrazas hechas de gavionería (suelo reforzado) y así generar una nueva superficie agrícola con productos de mucho mayor valor unitario (que pague tanta inversión) para exportación.

«Con este concepto habrá que hacer cálculos, pensando “inyectar el mínimo capital posible” y a su vez “generar el mayor volumen de ventas formales a través del cambio en la matriz de producción” (entiéndase que no se va a sembrar ni papa ni arroz)», sintetizó.

«Con una visión holística del entorno podríamos considerar que el proyecto Tía María no sólo se va a vender “por sus beneficios macroeconómicos y su probada inocuidad ambiental”, sino que es el propio Estado quien tiene que asumir un rol estadista y generar un Plan Estratégico de Desarrollo, apalancado por sus recursos naturales (minería y geotermia) que permita revertir la condición de informalidad económica que de manera natural existe en la zona», sostuvo Oswaldo Tovar.