Chilean Cobalt Corporation: Mercado del cobalto podría triplicarse en los próximos cinco años

Chilean Cobalt Corporation: Mercado del cobalto podría triplicarse en los próximos cinco años

El mercado del cobalto podría triplicar su tamaño en los próximos cinco años y llegar a las 500.000 toneladas en diez años, afirmó Ignacio Moreno, gerente de Chilean Cobalt Corporation durante su intervención en el Foro del Litio 2018. El ejecutivo advirtió que la principal amenaza para su desarrollo es que la oferta no pueda satisfacer la demanda. El año pasado, dijo, el mercado del cobalto representó 115.000 a 20.000 ton. “Para Chile es muy relevante volver a producir cobalto”, manifestó Moreno.Chile producía cobalto pero dejó de hacerlo en 1944. “Estimo que estaremos volviendo a producir cobalto en unos cinco años”, dijo al referirse al proyecto a su cargo.

Chilean Cobalt Corporation planea desarrollar una mina pequeña de cobalto con leyes muy superiores a nivel mundial, sobre la cual las expectativas de producción ascienden a 2.000-3.000 ton al año.

Es difícil pronosticar el precio del cobalto, que hoy anda en modo cohete por ser esencial para las compañías más innovadoras y al mismo tiempo porque es escaso, estar concentrado en pocas manos y porque aún no se le encuentran sustitutos. Las investigaciones científicas infieren que en la corteza terrestre hay el doble de níquel que de cobalto. El cobalto es un metal ferromagnético, con propiedades similares a las del hierro, que se usa en turbinas eólicas, en turbinas de gas y para el almacenamiento energético, pero su despegue se debe actualmente a su capacidad para aumentar sensiblemente el rendimiento de las baterías de litio.

El cobalto es el componente estratégico de la nueva generación tecnológica.

La demanda de cobalto creció de 2010 a 2015 de 65,000 a 90,000 toneladas por año. Casi la mitad del cobalto que se produce en el mundo, poco más de 60,000 toneladas, se utiliza en la fabricación de baterías de litio. El 43% del cobalto refinado del mundo se produce en China, según el Instituto de Desarrollo de Cobalto. Cada teléfono requiere tan solo unos 8 gramos de cobalto refinado para ser puesto a la venta, pero la cantidad de celulares que se venden es abrumadora. Las líneas móviles superaron las 1,000 millones cuando corría el 2003 y el año pasado rompieron la barrera de los 5,000 millones de líneas móviles en el mundo.

Los coches eléctricos utilizan cuatro veces más cobre que uno convencional y sus baterías de litio necesitan entre 8 y 12 kilos de cobalto. El mercado mundial de coches enchufables usa poco más de 100.000 toneladas por año, y las perspectivas son al alza, muy arriba. Dos tercios del cobalto que se extrae en el mundo proceden de la República Democrática del Congo, un país políticamente inestable y donde todavía persiste el trabajo infantil. Otra gran porción procede de China. En el 2016, el país africano produjo 66.000 toneladas, en comparación con las 7.700 toneladas de China. El cobalto también es producido en Filipinas, Australia, Rusia y Cuba. Juntos, estos cuatro países totalizan el 18% de la producción mundial.

El cobalto es el componente estratégico de la nueva generación tecnológica. Según un estudio del CRU Group, la demanda del metal aumentará 34% al 2026. Nadie sabe con exactitud cuánto de elevará la demanda del metal. De lo que sí se tiene seguridad es que, debido a que aún no se encuentran sustitutos con atributos tan buenos como el cobalto, su precio se elevará, y por ello muchas empresas se quieren adelantar a este hecho. En la industria, muchos están convencidos de que el cobalto es el gran próximo acontecimiento en el universo de los commodities.

La creciente flota mundial de vehículos eléctricos impulsaría la demanda de una serie de metales hacia  el 2030, entre ellos el níquel, cobalto, cobre y aluminio.  Masanori Ohyama, jefe de ventas de níquel en Sumitomo Metal Mining Co., describió un escenario del mercado del metal que podría disparar su precio por la demanda de baterías para los coches eléctricos y su muy probable escasez.

En estos tiempos de calentamiento global y verderización de las políticas en el mundo, el diésel es el demonio. Esta tecnología que en su momento fue de vanguardia es ahora puesta en entredicho por los fabricantes de autos, que viran con fuerza y sin miramientos hacia políticas empresariales más sustentables. Uno de ellos es Toyota, que recientemente ha dado un golpe duro a la industria del diésel al señalar que abandonará de forma gradual el uso de motores diésel en los coches que vende en Europa. «No desarrollaremos más el diésel en nuestros coches particulares», aseguró Johan van Zyl, presidente de Toyota Europa, en declaraciones en la víspera de la primera jornada para la prensa del Salón del Automóvil de Ginebra.

La decisión de Toyota de dejar de fabricar los motores diésel se debe a la fuerte demanda en el Viejo Continente de las versiones híbridas. La multinacional japonesa hizo el anuncio en una rueda de prensa, en el Salón Internacional del Automóvil en Ginebra. La empresa automovilística japonesa cimentará su crecimiento en Europa en los autos híbridos que representan la mayoría de sus colocaciones. El 41% de las ventas de Toyota en Europa corresponden a híbridos contra menos de un 10%  de diésel vendidos en el 2017.

De acuerdo con un estudio comisionado por Nissan en América Latina, 8 de cada 10 personas están abiertas a comprar un vehículo eléctrico. En este mismo estudio, realizado por la empresa C230, brazo consultor del laboratorio de ideas Fundación IDEA, se observa que, con acciones adecuadas, la región tiene oportunidades para acelerar la adopción de vehículos eléctricos y autónomos.

La vuelta de tuerca eléctrica es un hecho innegable. En Chile, nuestro principal competidor en el mercado minero, debido a que lo que no se invierte aquí posiblemente se desembolse allá, dos consorcios trabajan en la construcción de motores a hidrógeno para la industria extractiva, especialmente para los camiones mineros.

Los coches eléctricos llegan a una velocidad de vértigo, pero es aún muy temprano para «escribir el obituario del petróleo», se lee en el último informe de la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés). La institución, en su reporte World Energy Outlook 2017, señala que los consumidores globales no están aún listos para decirle adiós a la era del petróleo. «La demanda más allá del 2020 luce robusta», dice la IEA, para luego añadir que el consumo de esta materia prima decaerá luego por el cambio a vehículos que se moverán con otro tipo de carburante, como gas natural, o energía, como la eléctrica.

La fiebre por el cobalto y el litio ha llegado incluso a Suecia, que invertirá US$1,260 millones en la exploración del metal en los próximos dos años. El Gobierno sueco está convencido que el crecimiento de la emobility será un hecho en el mundo entero. Mikael Damberg, ministro de Empresas e Innovación de Suecia, declaró al diario The Local que la demanda de los metales necesarios para los coches eléctricos «se incrementará de forma explosiva». «Históricamente ―conjeturó el ministro sueco― hemos explorado ampliamente en busca de metales como el cobre, el mineral de hierro, la plata y el oro, pero el cambio hacia tecnologías verdes implica que la necesidad de otros metales será mayor».

Autor: Jean Pierre Fernandez (jpfernandez@prensagrupo.com)