«Como Camisea, en el futuro nadie cuestionará la necesidad de Tía María»: Raúl Jacob

El ejecutivo del brazo minero de Grupo México habla del proyecto de cobre de US$1,400 millones tras obtener la licencia de construcción. Esta entrevista fue realizada mucho antes de conocerse la suspensión del proyecto por 120 días. El diálogo aparece en la edición 72 de la revista Energiminas.

El futuro de Tía María ha recaído sobre Raúl Jacob, vicepresidente de Finanzas y CFO de Southern Copper. Este economista de formación es quien a menudo ha dado la cara para explicar, una y otra vez, hasta el hartazgo, por todos los medios televisivos, radiales y de la prensa escrita nacional, lo que ya figura en el EIA del proyecto de US$1,400 millones y que todos pueden verificar solicitándolo al Senace para que no les vean la cara: Tía María no está en el valle de Tambo sino en una zona desértica; Tía María no utilizará el agua del río de Tambo sino agua de mar.

Y sin embargo, las protestas giran en torno al agua fresca (calificada por el OEFA como contaminada por boro y arsénico) y las posibilidades de que el polvo ocasionado por la explotación minera dañe los arrozales cercanos (Southern ha explicado, también una y otra vez, que construirán domos, que utilizarán fajas transportadoras que humedecerán el mineral, que las voladuras serán interdiarias, tendrán una altura máxima de 100 metros y que a medio kilómetro de distancia ni se notarán).

Tía María no producirá aguas ácidas porque ahí no habrá fundiciones o proceso metalúrgico alguno, sino lixiviación y electrólisis, que no emiten gases a la atmósfera. Pero lo que sorprende de Raúl Jacob, luego de verlo y escucharlo tantas veces en tantos medios, es que siempre guarda la calma, cuando otros en su lugar la habrían perdido por escuchar tantas inexactitudes con respecto a Tía María, a Southern y sobre la gran minería en general. Del proyecto han dicho de todo y al proyecto se opone una parte importante de las autoridades regionales, provinciales y distritales de Arequipa pero por los motivos errados. Cuando Southern obtuvo por fin la licencia de construcción de Tía María, la empresa comunicó que no empezaría la construcción de la mina de inmediato sino cuando el contexto sea mejor y distinto. En esta entrevista Raúl Jacob habla no del presente sino del mañana de Tía María. ¿Y ahora qué procede? 

Luego de obtener el permiso de construcción, ¿qué? ¿Cuáles son los planes en específico de la empresa para lo que resta del año en la zona?

Reforzaremos el relacionamiento social y la generación de empleo local. Consideramos que en coordinación con las autoridades locales se podrá impulsar la dinámica económica, generar mejor calidad de vida y con ello disminuirá cualquier recelo que podría aún existir. Preferimos no entrar en detalle por ahora.

Usted ha dicho a los inversionistas, en un conference call, que tenían presupuestado invertir US$300 millones en Tía María si obtenían el permiso. ¿A qué desarrollos destinarán este monto?

Como recordará, equipos que estaban destinados al proyecto Tía María, como la planta de lixiviación hubo que trasladar a México, donde se encuentra en producción desde el año 2014. Bien en términos corporativos, pero una lástima que no estemos generando esa riqueza en el Perú. Dichos equipos tienen que ser comprados nuevamente, es decir, encargar su fabricación para que oportunamente se haga el traslado y montaje respectivo.

¿Ha sido un reto sacar adelante Tía María?

Efectivamente ha sido un reto y un intenso proceso de aprendizaje. Mi función principal es la de vicepresidente de Finanzas de Southern Copper, recibí este encargo y conformé un equipo de trabajo con el que recogimos las experiencias de lo avanzado y buscamos las mejores prácticas en relacionamiento social; pero también hubo un grupo de acciones que considerábamos que no debían continuarse para enfocarnos en el fortalecimiento del trabajo social con la población del valle de Tambo. A nivel corporativo, recogimos experiencias exitosas que han tenido un resultado muy favorable en la opinión pública del valle de Tambo, así como en la provincia de Islay. Por supuesto, durante este período hemos contado con el respaldo de nuestro presidente ejecutivo, el Ing. Oscar González Rocha.

Hubo mucho escepticismo en los mercados con respecto a que ustedes obtuvieran la licencia. Pero cuando uno lee las declaraciones de la empresa a los inversionistas, estas son siempre muy optimistas. ¿Por qué era tan elevada la creencia de que sí obtendrían la licencia para construir?

Quien asume un reto tiene que ser optimista, tiene que creer que va a ser posible. Otra cosa es que por motivos de análisis uno pueda contar con varios escenarios, desde los positivos hasta los que no lo son, pero en ningún caso podemos perder el optimismo. En una oportunidad, en una reunión recordamos las palabras del Coronel Francisco Bolognesi. El escenario puede ser adverso, pero “pelearemos hasta quemar el último cartucho”. Y estábamos y siempre estaremos dispuestos a hacerlo. 

Ahora bien, han dicho que esperarán para iniciar la construcción del proyecto hasta que el “contexto social sea el adecuado”. ¿Cuándo lo será? Y más importante aún: ¿cómo sabrán que es el momento idóneo?

Los momentos idóneos en un país se dan cuando la economía se recupera, cuando hay inversión y se genera empleo, porque éste permite a las familias planificar su futuro, proyectarse, adquirir una vivienda, educar mejor a los hijos, capacitarse, realizar un emprendimiento y crecer. En el caso de Islay esperaremos un contexto social adecuado que resulte del trabajo social que podemos emprender ahora que el proyecto ha sido autorizado. 

Actualmente diversas autoridades de Arequipa, regionales, provinciales y distritales, han expuesto su rechazo a un proyecto minero que, valgan verdades, ha cumplido con todos los requisitos de la ley. Pero pareciera que respetar la ley no basta. ¿Qué reflexión le deja el caso Tía María?

Entendemos que exista una inquietud. Estoy seguro que volveremos a conversar con ellos, que habrá oportunidad de absolver cualquier duda que les hayan manifestado y que como autoridades responsables reconocen las leyes y los ámbitos de competencia de cada nivel de gobierno. Recuerdo que el proyecto Camisea, tan necesario y reclamado porque se facilite el disponer de gas en el sur del país, tuvo que esperar 21 años para hacerse realidad. Hoy nadie cuestiona su necesidad y se reconoce su importancia. Estamos seguros que eso mismo ocurrirá con el proyecto Tía María en los próximos años. Islay, Arequipa y el Perú tienen una gran oportunidad adelante. 

¿Cree, como muchos, que la población que se opone al proyecto lo hace simplemente por hacerlo, sin fundamentos, o hay en sus razonamientos algún tipo de lógica o temor que puede llegar a entender y justificar?

Como en todo, hay gente a favor, gente en contra y personas que desean informarse. Lo lamentable es que gente informada se dedique a emitir un mensaje distinto para generar dudas en las personas indecisas y ante lo desconocido muchas veces surge el temor. Reiteramos que no habrá afectación al valle de Tambo, que no emplearemos agua del río, que no se producirán humos ni relaves, que se construirá un ferrocarril para llevar los materiales y producción. Trabajaremos en conjunto con la población para impulsar otros motores de desarrollo en el valle de Tambo, como la agricultura, la ganadería, la pesca y el turismo. Nosotros vemos el resultado positivo que hemos alcanzado en Ilo y estamos seguros que lograremos algo similar para el valle de Tambo e Islay.

Usted dijo también que Tía María “está a la cabeza de nuestro nuevo crecimiento en el Perú”. ¿A qué “crecimiento” exactamente se refieren?

Al impulso económico que el proyecto Tía María representa, la inversión de $1,400 millones impulsará la expansión del PBI en 0.4%, además de representar el 41% de la inversión total que se ejecutará en minería en el presente año. Pero, lo principal, es que una decisión como ésta atrae inversiones y emite una señal positiva a los inversionistas para que vengan al Perú, generen riqueza, paguen impuestos y todos los ciudadanos nos beneficiemos.

¿Llegarán al millón de toneladas de cobre este año?

Como corporación, vamos a superar esa cifra en el presente año. En el Perú nuestra producción debe estar en el orden de las 420 mil TM de cobre fino, como resultado de la puesta en operación de la nueva concentradora de Toquepala.

¿Qué tan posible es que superen la producción anual de Codelco, de 1.6 millones de toneladas de cobre?

Con la producción combinada de nuestras operaciones en México y Perú podremos superar dicho volumen en los próximos cinco años, sacando adelante los proyectos Los Chancas y Michiquillay, principalmente.

El CEO de Codelco, Nelson Pizarro, consultado por nosotros, dijo que a ellos no les importa ser los principales productores de cobre sino los más rentables. ¿Le importa lo mismo a Southern, la calidad de los activos antes que la cantidad?

Nos importan ambos, porque si producimos más tendremos un mercado de consumidores industriales que tendrá como referente a Southern Peru para realizar sus adquisiciones.

Tras Tía María, ¿Southern enfocará sus esfuerzos en Michiquillay y Los Chancas al mismo tiempo o en uno más que en otro?

En ambos proyectos, pero la dinámica de cada uno marcará el ritmo que haya que imprimirle para hacerlo realidad.

Sabemos que la empresa prepara “la habilitación de 140 plataformas de perforación para 140 sondajes diamantinos”. ¿Cuáles son los objetivos concretos de estas exploraciones? ¿Serán las únicas o se planean más?

No sé cuál es la fuente de dicha información, pero, en todo caso, le puedo afirmar que la finalidad de los sondajes diamantinos es ubicar recursos minerales y, en función a los resultados obtenidos, se definirá si se harán más o no.

¿Y en Los Chancas?

Tenemos el mismo optimismo con el que trabajamos para Tía María.

Autor: Jean Pierre Fernandez (jpfernandez@prensagrupo.com)