Crescent Dunes, la planta solar de US$1,000 millones que hoy no le sirve a nadie

Diez mil espejos forman una espiral de más de tres kilómetros de ancho. Es la planta solar Crescent Dunes (Nevada, EE.UU.) que costó US$1,000 millones. Entidades como Citigroup y otras de parecida importancia invirtieron US$140 millones en la empresa impulsora del proyecto, SolarReverse, en 2011. Hoy no sirve para nada.

Para cuando la planta abrió en 2015, la mayor eficiencia de otros paneles ya había superado su tecnología, que hoy en día está completamente obsoleta.

Crescent Dunes, llamada a ser la primera espada de la energía fotovoltaica, es un proyecto inservible porque no le proporciona energía a ningún cliente. Perdió el último que tenía en cartera, NV Energy, el año pasado, revela el diario El País, desde donde extraemos la noticia.

El proyecto contó también con prestamos garantizados por el Gobierno de Estados Unidos, y el senador principal de Nevada, Harry Reid, allanó el camino para que construyera en terrenos públicos. Ahora Crescent Dunes se enfrenta a litigios y acusaciones de mala gestión. Todo ello teniendo en cuenta que cuenta con US$737 millones.

Según Bloomberg, el cofundador de Crescent Dunes, Bill Gould, culpa de su mala suerte empresarial a la contratista española ACS Cobra, a quien demandó en Delaware por la mala gestión por retrasarse en el diseño de un tanque de pérdidas.

Autor: Jean Pierre Fernandez (jpfernandez@prensagrupo.com)