Francisco Lecaros sobre proyectos mineros: «Un sí permanente o un no rotundo, pero nada a medias»

¿Qué sucede en la minería chilena mientras en la peruana se preparan cambios? ¿Por qué nuestros vecinos no tienen Tías Marías, no tienen Congas ni Cañariacos? ¿Qué hacen bien que Perú hace mal? ¿Hacia dónde se encamina su industria? ¿Por qué su cartera de proyectos mineros es mayor a la nuestra? ¿Por qué ellos no lidian con el cáncer ambiental de la minería ilegal? Para conocer lo que sucede en nuestro gran competidor minero hablamos con el presidente de la Fundación Minera de Chile, Francisco Lecaros, en el vestíbulo del Hotel Marriot, cuando estuvo de paso por el país para ser escuchado por nuestras autoridades.

¿Qué hace el presidente de Fundación Minera de Chile en el Perú?

Siempre vengo porque tenemos varios proyectos ligados al apoyo institucional y algunas estrategias que desarrolla el Gobierno peruano, y específicamente en torno a la institucionalidad que hemos avanzado en Chile. Recuerde que la exministra chilena de Minería Aurora Williams ejecutó una estrategia de desarrollo en mi país al 2035, en donde la industria minera asumió los desafíos en muchos ámbitos: automatización, capital humano, medio ambiente, revolución 4.0 de las tecnologías y demás. Se crean así tres instituciones en Chile para el avance de una minería virtuosa como Alianza Valor Minero, que tiene a su cargo el diálogo con la población de los grandes proyectos de inversión, el programa Alta Ley, que se dedica a la generación de proveedores de clase mundial (Chile además de minería anhela aportar conocimiento minero), y finalmente la Fundación Minera de Chile, que se encarga de todo lo referente al capital humano  y la reputación corporativa de la industria. Estas son nuestras preocupaciones.

“Hablo de innovación, de minería virtuosa y más energía”, dice en su Twitter. ¿Qué debemos entender por “minería virtuosa”?

Este es un concepto que se desarrolló en el 2015, en el sentido de avanzar con los proyectos de forma sostenible, amigable con el ambiente y socialmente aceptada por la comunidad. Chile ha avanzado con sus proyectos tomando en cuenta este concepto. Cuando hablamos de virtuosismo, todos somos partícipes del desarrollo minero, tanto los proveedores, la comunidad, los trabajadores y el país en su conjunto. La industria se pone de acuerdo en avanzar en dirección a una minería virtuosa, amigable y con el sentido de aporte al país y con licencia social para operar.

Ustedes no tienen Tías Marías actualmente, ¿verdad?

No, y lo que ocurre es lo siguiente. De hecho estoy en Perú para realizar algunas gestiones y visitas, y también para informarme sobre la situación en Tía María, y le contextualizo un poco: en Chile no tenemos minería ilegal. De hecho los pequeños y medianos mineros son 700 a nivel nacional.

Me impacté cuando estuve en Arequipa preguntando cuántos mineros ilegales había en esta región, y eran alrededor de 40,000. ¿Qué le preocupa a Chile como país? Que proyectos mineros que cumplen con todas las condiciones legales y la exigibilidad por el Estado y la permisología jurídica en algún minuto todo esto caiga por decisiones sociales, políticas y culturales, aún más en el sentido de estigmatizar a la minería como una actividad contraria al desarrollo y que atenta contra el medio ambiente. Tenemos que partir de una premisa: la minería genera impactos desde su concepción con la exploración.

Por lo tanto, cuando se perjudica un proyecto de tal envergadura como el de Tía María de Southern de US$1,400 millones perjudica a la industria a escala global en el sentido de que sin la minería no es posible el desarrollo de la electromovilidad ni tampoco las energías renovables no convencionales. En consecuencia, el desarrollo minero va encadenado con la protección del medio ambiente.

En el mundo los yacimientos están muy viejos y no se han descubierto nuevos y grandes;  existirá en el 2040 un quiebre en la demanda de cobre necesario para la expansión de las energías renovables y además para el desarrollo de la electromovilidad, según los grandes expertos económicos,  que avanza a pasos agigantados, tampoco será posible si no desarrollamos el cobre, el cobalto y el litio.

Hoy Chile aprovecha la energía solar para abastecer su mercado…

Chile es potencia solar. De hecho tenemos la potencia para abastecer en 60 veces nuestro mercado local y además para venderla. Hoy avanzamos para que en el 2040 tengamos el 50% de  nuestra matriz copada por fuentes de energía no convencionales. Actualmente estamos con el 20% de energías renovables y los proyectos mineros, gracias en parte a esto, han acelerado su ejecución. Primero porque la minería necesita energía. Un 20% de los costos del sector minero en Chile son energía y 33% se engloban en el mantenimiento, y tenemos necesidades energéticas para abastecer los proyectos de desalinización.  Chile tiene grandes capacidades y grandes proyectos en energía.

¿Apuntan a ser un hub en innovaciones fotovoltaicas?

De hecho hace unas semanas hemos creado el Centro Tecnológico Solar, financiado por Corfo, y se trabaja en la investigación de tecnología basada en el litio; hay empresas interesadas en participar. Pronto se inaugurará el proyecto Atacama Solar, el más grande de Sudamérica.  Además contamos con la mina subterránea más grande del planeta (Chuquicamata) y la planta desalinizadora más grande de esta región (en Minera Escondida). Tenemos mucho que mostrar y Chile ha apostado por las alianzas público-privadas para el desarrollo energético.

¿Cómo lo hacemos? El Gobierno entrega los terrenos a las empresas que ejecuten proyectos de energía renovable no convencional. Además hemos aprobado la interconexión del sistema norte y sur y en la actualidad hay un solo sistema interconectado de energía eléctrica. También hemos aprobado una ley que permite a las compañías generar su propia energía y colgarse e integrarse al sistema nacional y venderla. Por lo tanto hay varios incentivos en Chile.

¿Eso quiere decir que las mineras en su país pueden desarrollar el negocio alternativo de energías renovables no convencionales?

Así es, y de hecho BHP y Anglo American se han comprometido a que en cierto año todas sus faenas usen energías renovables no convencionales; ya operan buses eléctricos y el transporte público en Santiago es el segundo que más buses eléctricos utiliza, después de China.

¿El hidrógeno jugará un rol destacado en la industria minera chilena?

Se están haciendo estudios e investigaciones, pero en este momento lo que veo es que cada vez estamos avanzando a que las empresas mineras tengan proyectos de energía renovables, no solo por el costo sino porque hay un compromiso global de hacerse cargo de las emisiones; nosotros seremos sede de la COP 25 en diciembre, y el sector minero estará muy presente. Sabemos que en otras COP el sector minero se resta pero en Chile no será así. De hecho participará mucho; queremos sensibilizar que el desarrollo minero es muy importante para la protección del medio ambiente y fomenta las renovables y la electromovilidad. Por lo tanto, desastres como el de la relavera de Vale o la gran oposición social frente a un proyecto como Tía María, que cumple con todas las condiciones jurídicas que establece el Perú, perjudica a la minería en su conjunto y a escala planetaria.

Nuestra institución trabaja fuertemente en poder transferir el conocimiento de la minería a la ciudadanía; que tenga un básico concepto cuando hablamos de esta necesaria industria. Cuando las gentes la conocen, los proyectos salen adelante con mayor facilidad.

¿En Chile existe ese básico conocimiento de la industria minera moderna entre sus ciudadanos?

En Chile trabajamos fuertemente en ese sentido. En cierto momento, antes del 2015 no hubo grandes campañas comunicacionales para difundir el cómo, por qué y para qué de la minería. Más allá de lo que hablamos del precio del cobre y algunas situaciones esporádicas de huelgas y solicitud de bonos, el sector minero en Chile aprendió en el 2015  que sin la ciudadanía no es posible el desarrollo minero, pero hablo aquí de una ciudadanía informada, partícipe y capaz de colaborar en el avance de los proyectos más que oponerse sin ningún sentido. Lo importante es poder concretar los proyectos mineros.

Perú es rico en el subsuelo y tiene muchas necesidades en la superficie. Esos minerales que yacen debajo son posibles de ser explotados de forma sustentable y amigable con el medio ambiente y que la ciudadanía participe, pero no con el objetivo de obtener un rédito económico sino que entienda que el desarrollo minero beneficia a toda la comunidad y el país. Este es un trabajo del Gobierno, de las mineras y la ciudadanía.

¿Qué papel ha jugado Codelco en la reputación de la minería en Chile?

La institucionalidad estatal, o donde el Estado tiene participación en minería, está en Codelco, la más grande productora en cobre y molibdeno del planeta, y la Empresa Nacional de Minería (Enami). ¿Por qué hago esta separación? Codelco ha desplegado grandes proyectos de inversión. Es una minera que ha modificado su gobierno corporativo para generar competitividad y transparencia, y ha logrado que el tajo abierto más grande del mundo se transforme en una minera subterránea y desarrolle un nuevo nivel mina en El Teniente. Si ponemos los túneles de El Teniente en línea recta la distancia es de Santiago a Lima. ¿Entendemos la magnitud de esto? Y ahora se hace un nuevo nivel mina.

Y por otro lado Enami es un ejemplo de política pública para el desarrollo de los pequeños mineros. Enami es el poder de compra de los pequeños y medianos mineros; los mineros pequeños y artesanales le venden a Enami. O sea, saben dónde tienen que vender y de alguna manera también tiene un precio de sostenibilidad del cobre cuando, por ejemplo, baja y las pequeñas productoras no son competitivas a esos niveles.  Además hace préstamos.

En ese sentido, la institucionalidad minera en Chile es tan sólida que es ejemplo en el mundo, y nos escuchan. Te doy una primicia: en Perú se constituirá la Fundación Minera Peruana tomando en cuenta la chilena, en donde promovemos el capital humano. Argentina ha creado su fundación minera con el mismo objetivo.

La necesidad es grande. De aquí al 2026, solo en Chile se requerirán alrededor de 29,300 trabajadores para la minería, y principalmente técnicos, y hablo de proyectos que van sí o sí porque ya tienen todos los permisos ambientales. Me he reunido con el ministro Francisco Ísmodes y me comentó que estaban trabajando en una mesa con el objetivo de replicar Alianza Valor Minero y fomentar el diálogo temprano. Por lo tanto, Chile en minería tiene  mucho que decir a nivel mundial, y somos escuchados.

Ahora entonces permítame escucharlo sobre Codelco. La gran preocupación sobre las empresas públicas es que se inmiscuya en ellas la política. ¿Cómo lo logra Chile mantenerla al margen?

A través de la modificación del gobierno corporativo, como dije antes, se busca directores independientes y transparencia en los contratos. Codelco es hoy una minera competitiva en donde el cash cost ha bajado y emprendido la ejecución de grandes proyectos. Se ha modificado también algo muy importante que es la ley reservada en el cobre a las Fuerzas Armadas de Chile; no sé si sabías que el 10% de las ventas de Codelco eran destinadas a estas, pero el Congreso de mi país ha aprobado la eliminación paulatina y progresiva de este tributo. Por lo tanto, se le quita una carga financiera a Codelco muy importante para su futuro. Codelco avanza y aporta a las arcas fiscales de Chile.

¿Un problema en Chile es el agua o va a ser el agua?

No será, sino que es el agua, porque hay escasez hídrica y en ese sentido la minería necesita de esta. Por lo tanto, la ejecución de los proyectos de desalinización avanza a grandes pasos; las inversiones en este rubro son muy importantes. Han llegado fondos de inversión a Chile para abastecer de agua no solo a la minería sino también a la agroindustria y domicilios.

Esta es una realidad que repercute no solo en Chile sino en el mundo. La COP 25 en Chile es el momento propicio para que el mundo se ponga de acuerdo en el desarrollo de un planeta más sostenible y la minería no es ajena a esto. También se habla en mi país de instalar una “carretera hídrica”, llevar agua del sur al norte. Es un tema de bastante atención. Ahora bien, me gustaría decir que lo que necesita Chile y cualquier parte del mundo es la certeza jurídica para que  se cristalicen las inversiones con tranquilidad. Chile es un ejemplo de estabilidad política, económica y jurídica.

Nosotros tenemos Tía María, pero ustedes tiene Pascua Lama.

Sí, es verdad, Pascua Lama es un proyecto que avanzó en la institucionalidad jurídica de Chile. Lamentablemente no prosperó porque la propia empresa no cumplió con los compromisos medio ambientales. No fue culpa del Estado chileno el impedimento del proyecto. Tanto Pascua Lama como Hidro Aysén (central hidroeléctrica) no prosperaron porque no cumplieron con las condiciones necesarias del régimen jurídico medio ambiental en Chile. Pascua Lama fue sancionado en múltiples ocasiones y no avanzó por esa razón, pero no por una intromisión arbitraria políticamente hablando o de un gobierno local específico que lo impidió.  Propiciamos que todos, sin excepción, cumplan con la ley y el régimen jurídico y desarrollen una minería sostenible y en consonancia con las normas.

En el Perú la minería contribuye con el 12% del PBI, ¿en Chile con cuánto?

Actualmente con el 10% del PBI. La ley de mineral ha bajado  y por tanto se debe procesar más roca para obtener más mineral y han aumentado los costos de insumo y mantenimiento.  Con todo, es cierto que las exportaciones chilenas se han diversificado, pero lo importante será tener en cuenta los aportes que en algún momento, según los estudios, provendrán de los proveedores del sector minero .

Aquí en nuestro país se habla de cambiar la Ley General de Minería, ¿también en Chile?

En Chile estamos hablando de realizar algunas modificaciones institucionales pero no una gran reforma al código de minería. Una de ellas tiene que ver con los relaves en Chile, alrededor de 700 y  distintas categorías: algunas en uso, otras en abandono y unas cuantas en una clasificación bastante incierta jurídicamente;  el Gobierno chileno ha lanzado la política general de relaves cuando ocurrió lo de Vale en Brasil para supervisar los relaves a nivel nacional y prevenir desastres. Además se ha creado la ley de cierre de faenas en donde hubo una modificación legal: ahora las empresas deben declarar una boleta de garantía, un costo financiero importante, yo diría que es un seguro. Y ahora se estudia modificar y burocratizar los trámites. En Chile un proyecto minero necesita alrededor de 700 permisos, y han habido los que han llegado a los 1,200. La idea es bajar la carga de permisos y acelerar la marcha de las inversiones. Pero termino con esto. El inversionista necesita certezas. Lo que promueve el Estado chileno es un sí permanente o un no rotundo, pero al principio y no al final del proyecto,  nada a medias, cuando ya el proyecto ha hecho muchos avances.

Esta entrevista apareció en la edición 74 de la revista Energiminas, que puede consultar aquí.

Autor: Jean Pierre Fernandez (jpfernandez@prensagrupo.com)