OPORTUNIDADES  QUE NO SE TOMAN…  OTROS LAS TOMAN

OPORTUNIDADES QUE NO SE TOMAN… OTROS LAS TOMAN

Por Janinne Delgado Silva, gerente de Hidrocarburos de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía del Perú

A pesar de la difícil situación que atraviesa el sector Hidrocarburos en nuestro país, este ha aportado entre regalías, impuesto a la renta e impuestos especiales el 21% de los ingresos al fisco, en promedio, durante los últimos 10 años.

En 15 años la actividad productiva de petróleo y gas aportó S/ 84,166 millones a los ingresos del Estado, solo entre regalías y tributos internos. De ambos conceptos se obtiene el canon y sobrecanon petrolero y el canon gasífero que son distribuidos a los gobiernos regionales, provinciales y locales.

Los recursos transferidos por canon y sobrecanon hasta el 2017 ascienden a S/31,449 millones de soles (S/ 14,189 millones de canon y sobrecanon petrolero, y S/ 17,260 millones de canon gasífero).

Sin embargo, a pesar que estos ingresos tienen una participación importante en los presupuestos de los gobiernos subnacionales, estos solo han ejecutado en promedio el 65% entre el 2008 y el 2017, siendo que en el caso de las regiones productoras de petróleo y gas este porcentaje se incrementa a 76% en promedio, pero se sigue evidenciando deficiencias.

Los recursos del canon y sobrecanon deberían destinarse a cerrar las brechas sociales y combatir la pobreza y pobreza extrema; en vez de ello tenemos ineficiencia en el gasto y falta de capacidad de gasto de los gobiernos subnacionales. Este es un reto que el Gobierno central debe asumir y adoptar las medidas correctivas que el caso requiere.

En efecto, los proyectos de hidrocarburos, en especial en el upstream, se realizan generalmente en zonas alejadas donde las comunidades tienen una serie de demandas históricas por la poca presencia o ausencia total del Estado. Es en estas zonas donde deberían, con los recursos del canon y sobrecanon, realizarse obras de infraestructura en transporte, educación, salud, electrificación rural, entre otros.

Ello permitiría que los mecanismos de relacionamiento social,  como la consulta previa y la participación ciudadana, se puedan realizar en un ambiente más amigable y de forma eficiente, dándole sostenibilidad social a los proyectos.

Actualmente se encuentra en debate en el Congreso la modificación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, y si se aprueba se lograría incrementar la producción de petróleo de 55,000 bpd a más de 110,000 bpd para el 2023, según las proyecciones de Perupetro S.A. Este incremento se daría en el marco de la ampliación del plazo de algunos contratos y en la renegociación de regalías para casos muy puntuales y debidamente sustentados, con compromisos de inversión y previa verificación por la autoridad del cumplimiento del marco normativo y contractual.

Este escenario llevaría a que se genere un incremento significativo de las regalías e impuestos, y por ende del canon y sobrecanon. Por ello el Gobierno central ya debería estar buscando mecanismos para que se gaste de forma más eficiente los recursos de canon y sobrecanon que reciben los gobiernos subnacionales, en especial en las zonas donde están las poblaciones del área de influencia de los proyectos hidrocarburíferos.

Sin embargo, si no se aprueba la modificación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos lo más probable es que la producción de petróleo siga declinando, y por ende disminuyan los ingresos aportados al fisco por concepto de regalías e impuesto, teniendo como consecuencia que los gobiernos subnacionales verán reducidos sus ingresos por canon y sobrecanon.

Debemos entender que el no hacer nada no debe ser una opción. En efecto, el no haber dado ninguna medida promotora para las actividades del upstream, en los últimos años, ha traído como consecuencia:

  • La reducción de la producción de petróleo en 40%, entre el 2010 y el 2017.
  • La reducción de los pozos perforados en 38%, entre el 2010 y el 2017.
  • La reducción de las actividades de sísmica. Durante el 2016 y 2017 no se realizó ningún kilómetro de sísmica 3D.
  • 72 contratos terminados en los últimos 10 años, y 34 en los 3 últimos años.
  • Una balanza comercial negativa, ascendiendo hasta el 2017 a US$2, 253 millones.
  • La reducción de los contratos vigentes, actualmente sólo hay 42: 26 en exploración, 14 en explotación y 2 en periodo de retención. Siendo que de éstos 14 están en fuerza mayor, es decir, que solo hay 28 contratos operando.

Pero debemos considerar que existe una pequeña mejora en el entorno internacional que ha motivado que se incremente la inversión mundial en las actividades del upstream en 4%  durante el 2017; pronosticándose un crecimiento para este año del 5%.

Es por ello que los otros países competidores han mejorado su marco normativo para atraer los nuevos flujos de inversión. A la fecha se han anunciado 29 rondas de licitación de lotes de hidrocarburos alrededor del mundo, las que buscan captar el interés de los inversionistas para desarrollar las reservas existentes y explorar nuevas áreas.

Solo en la región países como Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Estados Unidos, México, Nicaragua, y Trinidad y Tobago han anunciado sus licitaciones.

 El Perú debe dejarse de dubitaciones y apostar por una política energética que de forma clara incentive el desarrollo de las actividades de exploración y explotación de Hidrocarburos. Caso contrario, será una oportunidad más que perdemos como país para poder generar ingresos que nos permitan cerrar las brechas sociales.

 

Autor: webmaster (mvegaplm@gmail.com)