Precios de la electricidad subirán en cinco años si Gobierno no define futuro del gasoducto al sur

Precios de la electricidad subirán en cinco años si Gobierno no define futuro del gasoducto al sur

En la sesión del Congreso en la que obtuvo el voto de confianza, el presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva Arévalo, anunció que el paralizado Gasoducto Sur Peruano (GSP) será reactivado en la gestión de Martín Vizcarra y agregó que nuevamente se incluirá un proyecto petroquímico para dinamizar la demanda del gas natural que el ducto transportará.

Antes de que se realizara la cuestionada licitación del GSP, que fue ganada por el consorcio Odebrecht-Enagás en el 2014, se optó por eliminar la petroquímica del proyecto y se apostó, tal como ocurrió con el ducto del centro, por la generación eléctrica como principal demandante del gas siendo ello la génesis del Nodo Energético del Sur (NES), que comprende dos centrales térmicas que hoy son una realidad: Puerto Bravo de Samay (Kallpa Generación), en Mollendo, y la Planta Ilo, de Engie.

Este negativo escenario puede hacerse realidad a partir del 2023

Con la paralización del ducto, por los casos de corrupción que salieron a la luz con el caso Lavajato, se puso en evidencia un potencial riesgo que con los años puede reflejarse en un considerable incremento de los precios de la electricidad.

De momento hay una sobreoferta de energía eléctrica en el país la cual, junto a otros factores, es el motivo de una disputa entre las empresas de generación. Pero en años venideros la demanda del país seguirá creciendo al punto que será necesario echar mano de toda la capacidad instalada existente como la del Nodo Energético del Sur, que está lista para producir aunque se mantiene como una reserva.

El NES fue diseñado para trabajar con gas natural pero en la eventualidad que el recurso no llegue a tiempo, por el retraso del GSP, tendría que operar con diésel, un combustible mucho más caro y ello impactará “directamente” en los precios marginales generando, indefectiblemente, un incremento en la tarifas, anota César Butrón, presidente del COES SINAC, ente que opera el sistema eléctrico peruano.

Según los cálculos del COES Sinac, este negativo escenario puede hacerse realidad a partir del 2023 siempre y cuando el Gobierno no trabaje en una oportuna solución.

“El Gobierno enfrenta la siguiente disyuntiva: acelerar el proyecto (del GSP) para que llegue (al sur) en ese plazo. Si decide no hacerlo, tiene que promover centrales de generación con costos eficientes y que no funcionen con petróleo o diesel”, asevera Butrón.

Si el Gobierno de Vizcarra realiza su apuesta por el GSP debe acelerar el paso para que la obra esté operativa en el 2023. Proinversión espera licitar nuevamente el proyecto a inicios del 2019 pero hasta ahora no se han hecho nuevos anuncios sobre el eventual concurso ni en los parámetros que tendrá, sobre todo tras las dudas que causó entre los interesados la denominada “cláusula anticorrupción”.

La otra opción que identifica Butrón pasa por impulsar nuevas centrales de generación que podrían llegar a tiempo para atender la futura demanda peruana. Pero esa variable también enfrenta dificultades como el actual escenario de sobreoferta que es poco atractivo para los inversores y la urgencia de definir y ordenar aspectos como la declaración de los precios del gas para la generación y evitar la intervención estatal en el esquema de las licitaciones.

En lo que va del año, la demanda de electricidad ha crecido a un ritmo de 1.85%, en el comparativo interanual y, según el COES, la expansión para este año no superará el 3%. Luego, mirando al 2028, se calcula un incremento de la demanda que oscilará entre el 3.4 y 4.9 por ciento. Antes de la desaceleración económica, las proyecciones apuntaban a un crecimiento no menor al 5% por año. Si se hubiera mantenido ese ritmo, el eventual incremento de los precios de la electricidad se habría producido en el 2022.

Demanda

El sector minero es y será uno de los mayores demandantes de la electricidad peruana, pero lo es aún más cuando hay proyectos en la etapa de construcción. Actualmente no hay minas de envergadura en construcción y eso ha sido uno de los factores que ha derrumbado las proyecciones de la demanda, tal como lo señalamos líneas arriba.

César Butrón, con seguridad, señala que en unos tres años no se registrará un aumento considerable de la demanda por parte de la minería porque, a pesar de loa anuncios, no hay alguna iniciativa que esté por realizar obras de magnitud.

Autor: Hafid Cokchi (hcokchi@prensagrupo.com)