Proesmin sobre Las Bambas: «La población no rechaza la actividad minera. Lo que quiere es beneficiarse con la explotación»

“Las Bambas es un claro ejemplo de los conflictos socio ambientales que se presentan cuando la operación minera no forma parte de un plan de desarrollo integral”. Esa es la conclusión a la que llega Leopoldo Monzón Ugarriza, gerente general Proesmin SAC, tras un amplio análisis de lo sucedido recientemente entre la empresa minera MMG, el Estado peruano y la comunidad indígena de Fuerabamba por el bloqueo de una importante vía que conecta la operación extractiva con la costa.

“La población reclama mejoras en infraestructura, servicios básicos, calidad de vida, desarrollo sostenible, empleo digno, entre otras necesidades. Lamentablemente, algunos han aprovechado la situación actual para extorsionar, manipular y beneficiarse de una cantidad ingente de recursos mal manejados por los usuarios sin ninguna planificación adecuada”, añade en una columna publicada en el portal Lampadia.

Para Monzón Ugarriza, urge   que “el gobierno y las empresas consideren la visión de las comunidades para plantear soluciones integrales que defiendan tanto los intereses de las poblaciones afectadas como los de la empresa y el país, con la finalidad de asegurar el desarrollo de todos”.

El ejecutivo relata que entre el 2015 hasta hoy, “Proesmin tuvo la oportunidad de visitar el corredor minero de Apurímac-Cuzco en más de 15 oportunidades”. Durante las visitas, el especialista y su equipo identificaron factores en común, Algunos de ellos son “compromisos o promesas que no se cumplen”, ningún tipo de planificación ni estrategia desde el Gobierno central.

Otro de los relevantes escollos que encontró Monzón tiene como protagonista a las autoridades locales. “Los gobiernos regionales, provinciales, distritales y las comunidades desconocen el verdadero valor de las regalías y el canon que van a recibir durante la vida de los proyectos y cómo ese valor puede financiar un plan de desarrollo integral sostenible”, afirma.

Añade que no existe la oposición a la minería en la zona: “Al mismo tiempo, la población de la zona no tiene un rechazo a la actividad minera. Lo que quiere es beneficiarse con la explotación”. Y remata su descripción con un dardo: “La pobreza y la ausencia de las autoridades nacionales hace que las poblaciones se sientan poco vinculadas al país. Asumen que el gobierno central vela por los intereses de las empresas y no de ellos”.

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Autor: Jean Pierre Fernandez (jpfernandez@prensagrupo.com)