Tierras raras: La historia del depósito que adquirió peruana Hochschild Mining en Chile

La semana pasada la peruana Hochschild Mining anunció la compra de un depósito de tierras raras en Chile, en la región de Biobío, en una zona de bosques. El yacimiento es (dado que aún no se ha cerrado la adquisición por completo) propiedad de un fondo de inversión integrado por uno de los accionistas de Latam Airlines y otros inversionistas aventureros, según el medio chileno La Tercera.

Se trata del proyecto BioLantánidos, que se dedicará a la extracción de las denominadas “tierras raras” o lantánidos, usados en gran medida para producir potentes imanes que son utilizados en la nanotecnología, drones y, por sobre todo, en vehículos eléctricos.

Como Apple, hay otras firmas globales de automóviles, celulares o turbinas eólicas que buscan abastecerse de tierras raras y reducir su dependencia de China, como Siemens, Toyota, Brose, Bosch, BASF, Thyssenkrupp, además del interés del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Hochschild Mining paga US$56.3 millones por depósito de tierras raras

El miércoles pasado el fondo de inversión privado Lantánidos, manejado por Minera Activa -el brazo de capital privado minero de la gestora LarrainVial-, vendió en US$ 56,3 millones el 93,8% del proyecto BioLantánidos a la minera peruana basada en Londres Hochschild Mining, que pasó a tener la totalidad del desarrollo.

“Entre los aportantes del fondo que vendió está la familia Cueto, principales accionistas de Latam Airlines; la familia del empresario inmobiliario y esposo de Paola Luksic, Óscar Lería, además de actuales directores, ejecutivos y socios fundadores de este desarrollo, como Andrés Susaeta, José Antonio Jiménez, Juan Paulo Bambach, Cristián Munchmeyer, Ignacio del Río y Martín Marquardt”, indica el medio chileno.

Martín Marquardt fue el “geólogo loco” que impulsó el proyecto desde su génesis, junto al socio Andrés Susaeta. Marquardt es la tercera generación de una familia de geólogos y siempre ha estado en busca de nuevos desarrollos. De hecho, fue parte del equipo de descubrimiento del polémico yacimiento Dominga.

Su inquietud lo llevó a un seminario sobre tierras raras en EE.UU., donde escuchó con atención a un expositor japonés que explicó cómo eran esos yacimientos. Al hablar entre la diferencia de las tierras raras que se extraen desde las rocas, versus las que están en arcillas, Marquardt pensó inmediatamente que las condiciones arcillosas específicas que se planteaban, él las conocía en Chile.

A su regreso, el geólogo, con el apoyo de Minera Activa, se hicieron con extensas pertenencias mineras de la Región del Biobío y comenzaron el trabajo de exploración.

“Las pruebas resultaron exitosas y hoy por hoy existe una planta piloto y el estudio de impacto de evaluación ambiental está en tramitación. Desde BioLantánidos esperan que se apruebe en el primer semestre del próximo año y, de ser así, el desarrollo entraría en producción en 2022, justo cuando en el mercado se prevé que haya un salto importante en la demanda global de insumos para la electromovilidad”, consigna siempre según La Tercera. A diferencia de la minería tradicional, esta iniciativa no generará relaves. Requerirá de 4 MW de electricidad.

Al tratarse de un desarrollo de arcillas iónicas de alta ley, donde el proceso de extracción será simple, a diferencia de un yacimiento en roca de tierras raras -los predominantes en China-, en los que se deben realizar tronaduras y chancado para explotar la roca, para luego pasar por un proceso muy complejo metalúrgico para liberar las tierras raras contenidas en la roca bajo fuertes enlaces químicos, donde se va concentrando material radioactivo. Nada de esto ocurre en un yacimiento de arcilla, dijeron desde el fondo de inversión privado Lantánidos.

Autor: Jean Pierre Fernandez (jpfernandez@prensagrupo.com)