Yuval Noah Harari: «¿Recorreremos el camino de la desunión o la vía de la solidaridad global?»

Yuval Noah Harari: «¿Recorreremos el camino de la desunión o la vía de la solidaridad global?»

Lo llaman de diferentes maneras -futurólogo, historiador, divulgador científico- pero Yuval Noah Harari es por encima de todo un hombre agudo y un escritor delicioso, y hace unos días escribió un artículo para The Financial Times en el que admite que  la humanidad enfrenta una crisis global de significativas dimensiones, “acaso la más grande de nuestra generación”, y conjetura que las decisiones que toman los gobiernos del planeta darán forma muy probablemente al mundo post Covid-19.

Harari, autor del superventas Sapiens. De animales a hombres, pide “tener en cuenta las consecuencias de largo plazo de nuestras acciones” y preguntarnos “no sólo como superar la amenaza inmediata, sino también en qué clase de mundo viviremos cuando pase la tormenta”, porque “viviremos en un mundo diferente”.

En esta impactante columna despelleja severamente al presidente Donald Trump, de los EE UU, por tomar decisiones unilaterales para un problema planetario, y un problema de este tipo solo puede solucionarse de forma global. Entre el aislamiento nacionalista y la solidaridad global, Harari elige la segunda para hacer frente al Covid-19, y la gran ventaja actual de la humanidad es su tecnología para compartir información.

La información es poder, y para plasmar su ejemplo recurre a una historia higiénica.  La importancia del lavado de manos, “uno de los más grandes avances en la historia de la higiene”, que salva millones de vidas cada año, fue descubierta recién en el siglo XIX, y ahora gente bien informada se lava las manos, dice, porque entiende por qué debe hacerlo.

Libros de Yuval Noah Harari.

“La humanidad necesita tomar una decisión. ¿Recorreremos el camino de la desunión, o adoptaremos el camino de la solidaridad global?”, se pregunta al final el también autor de Homo Deus en su extenso artículo para el diario londinense. “Si elegimos la desunión, esto no solo prolongará la crisis, sino que probablemente dará lugar a catástrofes aún peores en el futuro. Si elegimos la solidaridad global, será una victoria no solo contra el coronavirus, sino contra todas las futuras epidemias y crisis que podrían asaltar a la humanidad en el siglo XXI”.

Entre las múltiples recomendaciones de este historiador israelí que un día decidió compartir compilar sus clases en un libro aparece el esfuerzo global para producir y distribuir equipos médicos, especialmente kits de prueba y máquinas respiratorias: “En lugar de que cada país intente hacerlo localmente y atesore cualquier equipo que pueda obtener, un esfuerzo global coordinado podría acelerar enormemente la producción y garantizar que el equipo que salva vidas se distribuya de manera más justa”. 

Así como los países nacionalizan industrias clave durante una guerra, la guerra humana contra el coronavirus puede requerir que «humanicemos» las líneas de producción cruciales, expresa Yuval Noah. “Un país rico con pocos casos de coronavirus debería estar dispuesto a enviar equipos preciosos a un país más pobre con muchos casos, confiando en que, si posteriormente necesita ayuda, otros países acudirán en su ayuda”.

La cooperación global también es vital en el frente económico. Dada la naturaleza global de la economía y de las cadenas de suministro, si cada gobierno hace lo suyo sin tener en cuenta a los demás, el resultado será un caos y una crisis cada vez más profunda. “Necesitamos un plan de acción global, y lo necesitamos rápido”, solicita.

Si la solidaridad global no se impone, entonces lo hará la vigilancia global, que acaso sea peor en el largo plazo. Yuval Noah Harari describe un mundo muy parecido al de la novela 1984 de George Orwell, solo que con ejemplo reales del pasado histórico. «Si no somos cuidadosos, la epidemia puede marcar un hito en la historia de la vigilancia -advierte- no tanto porque podría normalizar el despliegue de herramientas de vigilancia masiva en países que hasta ahora las han rechazado, sino más bien porque representa una dramática transición de vigilancia ‘sobre la piel’ a vigilancia ‘bajo la piel’”.

Autor: Jean Pierre Fernandez (jpfernandez@prensagrupo.com)